Es curioso que por encima del presentismo tenaz y la fugacidad con que se vive la posmodernidad, veamos que nuestro entorno todavía recuerda lo que hicimos años atrás.

   Lo habitual es que la noticia de ayer deje de ser noticia mañana, pero no es cierto que sólo exista el presente, el hombre es lo que ha vivido, y lo que ha vivido pervive obstinadamente, incluso contra su voluntad, en la memoria. Y a veces tal es la intensidad y profundidad de lo vivido por el individuo que, es sentido por sus descendientes y herederos.

   Decía William Faulkner, e inteligentemente, que: El pasado nunca muere,  ni siquiera es pasado.


   Lo dejo aquí con la impresión de que me ha salido de nuevo el núcleo duro de un nuevo artículo que escribiré.


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Escrito por Mariano Martín Sanchez-Escalonilla el 05/02/2014 a las 13:10

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